La UASLP y su crisis financiera
San Luis Potosí. – La Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) enfrenta hoy una crisis financiera que se ha agudizado por el incumplimiento del Gobierno estatal en la entrega de subsidios. Sin embargo, el análisis de los estados financieros entre 2019 y 2022 revela que no toda la responsabilidad recae en la falta de ministraciones: existen inconsistencias en el manejo de los recursos y un gasto extraordinario en 2021 que aún no ha sido aclarado.
Los años de ahorro: 2019 y 2020
En 2019, último año previo a la gestión del rector Alejandro Zermeño Guerra, la UASLP reportó un ahorro de 64.4 millones de pesos gracias a políticas de austeridad. Un año después, pese a la pandemia de COVID-19 y con el subsidio estatal completo, la universidad logró duplicar prácticamente ese ahorro, alcanzando los 127.5 millones de pesos, en gran medida por la reducción en gastos operativos y la suspensión de actividades presenciales.
Incluso comparando los egresos de 2020 con 2019, se observa una disminución de 11.1 millones de pesos, lo que confirmaba un gasto racionalizado.
El giro de 2021: gasto de más de 120 millones
La situación cambió en 2021. Ese año, cuando Zermeño buscaba reactivar su plan de trabajo en medio de la pandemia, el ahorro se desplomó a apenas 7.6 millones de pesos. Esto implica que la institución ejerció más de 120 millones de pesos adicionales respecto al año anterior.
En comparación, el gasto entre 2021 y 2020 aumentó en 137.5 millones de pesos, cifra que levantó especulaciones dentro y fuera de la universidad. ¿A dónde fueron esos recursos? ¿Se aplicaron en obra, en programas universitarios o en actividades extracurriculares?
Algunos críticos apuntan a la posibilidad de que parte de este dinero se haya orientado a la campaña electoral de Octavio Pedroza, entonces candidato a la gubernatura. El vínculo familiar del rector Zermeño con el contador Isaías Ricardo Martínez Guerra —actual secretario de Finanzas de la UASLP y quien, según versiones, aspiraba a ocupar la Secretaría de Finanzas del estado en un eventual gobierno panista— alimenta estas sospechas.
En 2022, ya sin tantas restricciones por la pandemia y pese a un subsidio estatal pendiente, la universidad volvió a reportar ahorros: 40.8 millones de pesos, demostrando que la capacidad de disciplina financiera existe cuando se aplica.
El subsidio retenido y la pugna política
La situación actual se complica porque el Gobierno del Estado no ha cumplido con las ministraciones establecidas en el convenio de colaboración, lo que ha puesto en jaque la operatividad de la UASLP.
El portal oficial de la Secretaría de Educación Pública confirma el adeudo pendiente.
La falta de recursos estatales es interpretada por la comunidad universitaria como parte de una “guerra política” del gobierno contra la institución, pero también surge la incógnita de por qué en 2021 la universidad dilapidó los ahorros acumulados, pasando de la transparencia en la rendición de cuentas a blindarse mediante un amparo para evitar auditorías externas sobre ingresos propios y el fondo de pensiones.
Entre autonomía y opacidad
El discurso de “no hay dinero” contrasta con los datos financieros: de haberse mantenido la política de ahorro de 2020, la UASLP tendría hoy un colchón económico que ayudaría a enfrentar la presión gubernamental. En cambio, los más de 120 millones ejercidos en 2021 siguen sin explicación clara.
En los pasillos universitarios queda la duda: ¿fue ese gasto un error administrativo, una inversión en infraestructura… o un movimiento político fallido? Mientras tanto, la autonomía universitaria continúa siendo el escudo frente a las auditorías y la incertidumbre financiera amenaza a la comunidad estudiantil y académica.